Uso de toxina botulínica en estética facial

  • La toxina botulínica. Conocida popularmente por el nombre comercial del primer producto que se comercializó, BOTOX®, es un medicamento muy seguro, empleado desde hace más de 20 años en muchas especialidades médicas, como neurología, oftalmología, y otras.

  • Su popularización y uso más extendido se debe a la medicina estética, debido a su efecto preventivo, corrector y rehabilitador sobre distintas alteraciones de la piel (seborrea, envejecimiento, etc.) y en especial a su indicación para tratar las:

  • Arrugas de expresión. Es el medicamento idóneo para hacer desaparecer las arrugas de expresión porque actúa relajando los músculos de la cara que las producen. Indicado especialmente para las arrugas de “patas de gallo”, frente y entrecejo.

  • Relaja, no rellena, y se ha demostrado su efecto rehabilitador sobre el músculo en el que actúa. No confundir con otros tratamientos que pueden voluminizar y variar las formas.

  • ¿Qué profesional puede usarla? Exclusivamente médicos, otros profesionales sanitarios como odontólogos, enfermeros, fisioterapeutas, no están capacitados para inyectarla como tratamiento con finalidad estética. La toxina botulínica es usada en un 75% de los casos por médicos estéticos que poseen la formación específica requerida para su uso

  • Qué información hay que exigir: Título de médico, nombre del producto (solamente existen tres marcas legales en Europa: Vistabel®, Azzalure® y Bocouture®, cualquier otra marca incluido BOTOX® no es legal utilizarla en estética), nº de lote del producto, centro médico (solo está permitido inyectarla en un centro médico autorizado con depósito de farmacia).

  • Es importante acudir a revisión en el mismo centro médico y por el mismo profesional cuando este lo indique. Este tratamiento no tiene resultados matemáticos, por lo que en la revisión, entre los 10 y 15 días posteriores al tratamiento, puede necesitar un retoque.

  • La dosis importa. Como todos los medicamentos, no se deben superar las dosis establecidas, pero tampoco infra-dosificarlas, ya que acortaremos duración y eficacia.

  • Duración del tratamiento. La duración es variable dependiendo de cada persona y de sus características faciales, formas de mover la cara, tipo de piel, edad, ser hombre o ser mujer. La duración normal es entre 3 meses y 6 meses, lo normal es repetir el tratamiento cada 4 a 5 meses, antes de que desaparezca completamente el efecto.